lunes, 9 de enero de 2012

Ya no van lavanderas a las fuentes. ¿ O si ?

Mucho tiempo pase de niño en casa de mi abuela. Cuando mis padres, salían a ganarse el jornal en el campo, a mi me dejaban en casa de mi abuela Daniela todas las mañanas, a eso de las seis y media. Entre la casa y el campo, solo había tres casas así que os podéis imaginar cuales fueron los juguetes que disfrute en la infancia. No he vuelto a sentirme tan dentro de la naturaleza, como en aquellos años y mira que busco esa sensación casi a diario, a veces se parece, pero no es lo mismo.
Mis padres volvían de noche, ya se sabe que el trabajo en el campo es de sol a sol, por lo que tenia toda la tarde para trastear. Como el agua a la vida, las fuentes, a su pueblo, muchas de esas tardes me las pase frente a algún charquito entre la fuente de la Recacha y la del Pocito. En esos días, no había ni salvame de lux, ni telenovelas, por lo que toda la actividad post almuerzo, se realizaba entorno a estos manantiales. Viejas enlutadas, arrieros con sus burros, madres a por agua para remojar los garbanzos del día siguiente, jovencitas a lavarse el pelo con huevo y agua de la fuente que dicen que da mucha fuerza, corrillos de marias, poniéndose al día de los chismes del pueblo, punto de encuentro en el que los que pasaban con otro camino, dejaban las buenas nuevas de algún familiar de un pueblo cercano, viejos sentados en algún punto estratégico en el que podían ver todo lo que acontecía mientras hablaban del tiempo o la cosecha y como no las lavanderas, arrodilladas en el suelo, frotando la ropa sobre una tablilla de madera y entonando alguna cancioncilla que seguro nadie recuerda.
Con la llegada de las comodidades, las fuentes perdieron todo el protagonismo y cayeron en el mas triste de los olvidos. Le tengo gran cariño a esos lugares y me duele en el alma como se han deteriorado. Cuando se han arreglado, siempre las han dejado peor de lo que estaban, ya solo son charcos entre el hormigón. La flora y fauna, lucha por seguir viviendo en un lugar que no hace poco les pertenecía y aunque las personas ya no acudan a estos sitios, sus habitantes remotos siguen luchando por estos manantiales, que han creado tanta vida a su alrededor, que ahora ahoga las suyas.

Lavandera Cascadeña.



Lavandera Blanca.





Ya no van lavanderas a las fuentes. ¿ O si ?

1 comentario:

Ramón Suárez dijo...

Me gustan las fotos pero más el relato ¡lo has bordado!
Saludos!!