viernes, 13 de enero de 2012

Cuando no quieren, no hay manera.


Llego al campo, dejamos el coche, me bajo y un águila imperial se posa en un árbol seco a menos de 10 metros de mi. Empieza a posar, para que le pueda sacar todas las fotos que quiera y entonces.................
.................entonces me despierto. A mi mas bien me pasa lo contrario, este herrerillo lo he tenido en un árbol de metro y medio a apenas dos metros y el mamoncete se ha reído de mi un buen rato. Cuando ya lo tenia, le faltaba hacerme un corte de manga antes de moverse a otra ramita. Esto es lo único que me ha dejado hacerle.

Herrerillo comun.

2 comentarios:

La poza de la naturaleza dijo...

Jajaja yo también (y me da que la gran mayoría) suelo tener esa sensación de que se están descojonando de mi...
Un saludo!

Ramón Suárez dijo...

Jajajaja!!. Eso del sueño me pasa a mí, sobre todo después de pajarear. Lo del corte de mangas creo que nos lo hace mas de un ave.
Saludos!!