lunes, 19 de diciembre de 2011

En su punto.

El campo
de olivos
se abre y se cierra
como un abanico.
Sobre el olivar
hay un cielo hundido
y una lluvia oscura
de luceros fríos.
Tiembla junco y penumbra
a la orilla del río.
Se riza el aire gris.
Los olivos,
están cargados de gritos.
Una bandada
de pájaros cautivos,
que mueven sus larguísimas
colas en lo sombrío.
FEDERICO GARCÍA LORCA.

3 comentarios:

Xari dijo...

En el bosque antiguo, lleno de negrura,
todos me mostraban sus almas cual eran:
el pinar, borracho de aroma y sonido;
los olivos viejos, cargados de ciencia;
los álamos muertos, nidales de hormigas;
el musgo, nevado de blancas violetas.
Lorca.

Bellísima entrada y más bella foto!!

Ramón Suárez dijo...

Que bonito poema, que bonito el comentario de Xari, que maravillosos son los olivos ..
Muy buena entrada.
Feliz Navidad!!
Saludos!!

Homo Serranus dijo...

Igualmente, Ramon !!